Estirando un poquito más las elucubraciones sobre la rareza de la luz y hacia dónde nos lleva.
El tiempo y el espacio para la luz y algunas preguntas derivadas.
¿Alguna vez se pusieron
a pensar que la luz, al no tener masa en reposo (m=0) y viajar a la máxima
velocidad permitida para el transporte de energía e información en el universo,
de acuerdo a la Teoría de la Relatividad, no experimenta intervalos de tiempo?
O sea, si la dilatación
del tiempo nos dice que
Tomando
Tenemos que
Aquí Δt’ es el tiempo que mide entre dos sucesos un sistema de referencia que se mueve a velocidad v con respecto al sistema en el que ocurren ambos sucesos y cuyo intervalo es Δt.
Pongámonos entonces en
el lugar de un fotón. Supongamos que el fotón mide Δt segundos entre dos
posiciones. Entonces, el observador que está fuera del fotón medirá Δt’
segundos para las mismas dos posiciones del fotón. Pero, al sustituir las
velocidades en γ nos encontramos que
Esta operación no tiene sentido, ya que la división entre cero no está definida. No obstante, es posible calcular el límite matemático de tal operación y nos da ∞. Esto es, si el fotón mide un intervalo de tiempo entre dos sucesos, cualquier otro observador (que no viaje a la velocidad de la luz, o sea, con masa) medirá un intervalo infinito entre ambos.
¿Y qué sucede si nos
situamos en la situación inversa? O sea, digamos que es el observador con masa
el que mide el intervalo Δt’. ¿Qué intervalo medirá entonces el fotón para los
mismos sucesos?
O sea, para cualquier fotón y, por lo tanto, para la luz, el intervalo de tiempo entre dos sucesos cualesquiera ocurridos en el universo es siempre cero. Es decir, toda la historia del universo para todos los fotones ocurrió, ocurre y ocurrirá en el mismo momento de tiempo. Todo es simultáneo. El decorrer del tiempo no existe.
El intervalo entre dos
sucesos es
Lo que vendría a ser la distancia en un espacio de cuatro dimensiones que incluye al tiempo como cuarta dimensión.
En otro sistema de referencia
que se mueve con respecto al anterior, el intervalo viene dado por
Simplificando las notaciones
Mientras que
Tomemos un fotón entonces. Dado que el fotón
recorre la distancia dl en un intervalo dt tal que verifica que
dl = cdt
luego tendremos para un fotón que
dl2 = c2dt2
y por consiguiente, el intervalo entre dos
sucesos para un fotón será siempre
ds2 = c2dt2 –
dl2 = c2dt2 – c2dt2 = 0
esto significa que en Relatividad el intervalo
entre dos sucesos para un fotón siempre es cero. O sea, si ocurren dos sucesos
con el fotón separados en el espacio, dl > 0, entonces el tiempo entre ambos
fenómenos es dt < 0, tal que c2dt2 sea igual a dl2.
Desde el punto de vista del fotón, dado que los intervalos de tiempo negativos
no existen (recordad el γ, si el tiempo fuera negativo, el γ lo sería, pero
como no existen raíces cuadradas de números negativos, en tal caso el tiempo
debería ser no real, o sea, complejo, inmedible desde el punto de vista físico
con instrumentos), la única posibilidad es que dl sea igual a dt y ambos
iguales a cero.
Esto significa que, para todos los fotones en
realidad el universo es un punto único del espacio y del tiempo. O sea, desde
el punto de vista temporal, todos los fenómenos son simultáneos para todos los
fotones en el universo (para la luz), mientras que desde el punto de vista
espacial todo el universo mismo es solamente un punto.
Así es la luz de “rara”.
Desde su
propia estructura causal, un fotón no está separado del Big Bang por tiempo ni
por distancia; en ese sentido, cada fotón es una conexión directa con el origen
del espacio-tiempo.
O, aún más
radical:
El Big Bang
no es solo un evento del pasado: es el límite nulo al que están ancladas todas
las trayectorias de la luz.
Pero esta afirmación es
en sí misma peligrosa, pues puede inducir una idea equivocada y es que todos
los fotones están ligados al Big Bang, lo que no es cierto. Existen fotones que
nacen en momentos de tiempo posteriores y en posiciones espaciales no
correspondientes al punto señalado como Big Bang. Esto cambia, o más bien afina
el significado de la frase anterior, pues ese anclaje de todas las trayectorias
de la luz al Big Bang no significa que todas las trayectorias se originan en
él, sino que están causalmente ligadas a él. Obviamente, como todos los
fenómenos y procesos incluidos en este
universo, en cierto sentido todos son “hijos” del Big Bang, todos lo tienen
presente en su cono de luz pasado, pues el propio universo se origina en él.
Sin embargo, no todos esos fenómenos y procesos (así como los fotones, la luz)
se originan en él, pues lo han ido haciendo a lo largo de los intervalos que
del Big Bang se pueden trazar, pero en cualesquiera punto del espacio y del
tiempo correspondientes a todos esos intervalos. El propio cono de luz del
universo carece de pasado, sino que se origina en el punto cero de tiempo y
espacio, situado en el Big Bang, sin posibilidad (al menos en principio) de que
exista un cono de luz hacia atrás en el tiempo y en el espacio con respecto a
ese punto, la singularidad inicial.
El Big Bang no es el
origen de todas las trayectorias nulas, pero sí el límite pasado del
espacio-tiempo al que toda estructura causal del universo está ligada. Todos
los fenómenos físicos tienen al Big Bang en su cono de luz pasado, no porque se
originen en él, sino porque no existe pasado causal más allá de ese borde.
El Big Bang no es un
vértice causal, sino el borde pasado del dominio causal del universo; ninguna
geodésica —temporal o nula— puede extenderse más allá de él.
¿Ese borde es real o efectivo?, ¿puede ser
extendido?
Esta pregunta no tiene una respuesta única
porque depende del nivel de descripción física que se adopte y
se puede enfocar desde tres perspectivas diferentes, una perspectiva clásica en
el sentido de asumir la interpretación cosmológica estándar, con fundamento en
la Teoría de la Relatividad General más la métrica de
Friedman-Lemaitre-Robertson-Walker como explicación última de la Cosmología,
una segunda perspectiva semiclásica, introduciendo la intervención de la
Mecánica Cuántica en algunos aspectos del proceso del desarrollo cosmológico,
así como la existencia de energía negativa (no sólo la aceptación de facto de
la constante cosmológica, sino yendo más allá en la existencia misma de formas
de energía negativa). Y una tercera perspectiva sería a partir de la gravedad
cuántica.
En relatividad general clásica el borde es real e inextensible
Diagramas de Penrose para la evolución del universo en diversas hipótesis.
En Relatividad General clásica, o sea la cosmología estándar
FLRW más las ecuaciones de Einstein, el Big Bang es una singularidad espacial,
el espacio-tiempo es geodésicamente incompleto y las geodésicas
temporales terminan allí. La curvatura diverge y no
existe extensión diferenciable más allá del borde. En este marco el
borde es real, no un artefacto de coordenadas y por lo tanto no
puede extenderse sin abandonar la teoría. Esto no es una opinión, es
una demostración y está formalizado en los teoremas de singularidad de
Hawking–Penrose.
Pero “real” es distinto que “físicamente último”
Dado que el borde sea real en Relatividad General no significa que sea el final de la física, sino que la descripción clásica deja de ser válida allí. Es exactamente el mismo estatus que la singularidad interior de un agujero negro o la divergencia del potencial de Coulomb en r=0, son señales de quiebre del modelo, no necesariamente de la realidad.
En un nivel semi-clásico, el borde puede ser efectivo.
El borde efectivo de Penrose. Diagramas de Penrose para un universo proveniente de “rebote”.
Geometrías de universos rebote.
Cuando introducimos efectos cuánticos del campo, correcciones
semiclásicas, energía negativa efectiva, o presión cuántica aparece una
posibilidad atendible, el Big Bang podría ser un borde
efectivo, no fundamental. Esto significa que el borde aparece en la
descripción clásica pero puede ser reemplazado por un rebote, por una
transición, o por una región de alta curvatura pero finita. En ese caso el
espacio-tiempo sí es extensible, pero no como FLRW
clásico sino como otra geometría.
Aquí encaja perfectamente la hipótesis del agujero blanco
Diagrama de agujero negro conectado con agujero blanco.
Regiones accesibles e inaccesibles de universos paralelos provenientes de agujeros blancos
La singularidad de un agujero negro es efectiva y puede
resolverse cuánticamente, entonces la extensión natural no es
“antes del Big Bang”, sino a través del Big Bang. Eso produce
exactamente un borde pasado clásico que es en realidad una superficie
de transición geométricamente conectada a otro espacio-tiempo. En ese
escenario, el Big Bang no es el origen sino un horizonte temporal efectivo, análogo
a un agujero blanco
En un nivel cuántico, hoy no sabemos.
No tenemos todavía una teoría completa de gravedad cuántica, ni una derivación única del rebote y tampoco una prueba empírica directa, por lo tanto, no sabemos si el borde es realmente fundamental, ni si toda extensión es posible y no sabemos si la geometría “antes” tiene sentido clásico. Pero sí sabemos algo, nada obliga a que el Big Bang sea un borde absoluto de la realidad, sólo es absoluto dentro de Relatividad General clásica.
En Resumen
En forma de tabla conceptual:
|
Nivel
físico |
¿El
borde es real? |
¿Puede
extenderse? |
|
Relatividad general clásica |
Sí |
No |
|
Semiclásico / efectivo |
Efectivo |
Sí |
|
Gravedad cuántica completa |
Desconocido |
Desconocido |
En relatividad general el Big Bang es un borde real e
inextensible.
En una teoría más profunda, todo indica que puede ser un borde efectivo
y extensible, aunque no sabemos aún cómo ni con qué geometría exacta.
El Big Bang no es un evento, no es un punto,
no es una explosión. Es un límite
de validez de una descripción y eso lo pone exactamente en el
mismo estatus conceptual que la singularidad de un agujero negro, el horizonte,
o los bordes conforme-causales de Penrose. La pregunta no es especulativa, es una
frontera entre cosmología clásica y lo que todavía no sabemos.















Comentarios
Publicar un comentario