6 - Estructuras mayores y destino cósmico
6 - Estructuras mayores y destino cósmico
6.1 Del aislamiento a la pertenencia
Ninguna galaxia existe sola, cada una forma parte de
un sistema jerárquico.
Las más cercanas se agrupan en cúmulos
galácticos (como el Grupo Local), que a su vez se integran en supercúmulos conectados por filamentos
de materia oscura. En conjunto, estos entramados forman la red cósmica, cuya escala excede los
100 Mpc y define la geometría visible del universo.
La atracción gravitatoria que mantiene cohesionadas
estas estructuras se equilibra con la expansión
cósmica, descrita por la métrica de Friedmann–Lemaître–Robertson–Walker.
La ecuación fundamental que gobierna esa expansión es:
donde a(t) es el factor de escala, k el parámetro de curvatura y Λ la constante cosmológica.
6.2 Cúmulos galácticos
Los cúmulos
contienen de decenas a miles de galaxias ligadas gravitacionalmente y su masa
total está dominada por:
- Materia
oscura (~85
%),
- Gas
intergaláctico caliente (~12 %), visible en rayos X,
- Galaxias (~3 %), que orbitan en el
potencial colectivo.
El
equilibrio de un cúmulo obedece al teorema
del virial:
2 T+U=0
donde T es la energía cinética total y U la energía
potencial gravitatoria.
De aquí se deduce la masa total del
cúmulo a partir de las velocidades observadas de las galaxias miembros.
6.3 Supercúmulos y red cósmica
A escalas mayores, los cúmulos se enlazan formando
filamentos, muros y vacíos. Las simulaciones ΛCDM reproducen esta estructura en espuma, donde la materia
se concentra en regiones lineales y nodos que corresponden a supercúmulos. Entre
ellos se extienden vacíos cósmicos
con densidad extremadamente baja.
Una forma
simple de estimar el contraste de densidad en una región es:
donde ρˉ es la densidad media universal.
En filamentos y cúmulos, δ>0; en vacíos, δ<0.
6.4 El Grupo Local y su destino
Nuestra galaxia, la Vía Láctea, junto con Andrómeda
(M31) y más de 80 galaxias enanas, forman el Grupo Local. El conjunto está cayendo lentamente hacia el Supercúmulo de Virgo, con una
velocidad de unos 600 km/s respecto al CMB. Dentro de unos 4.5 mil millones de
años, Vía Láctea y Andrómeda se fusionarán en una galaxia elíptica gigante (Milkomeda),
mientras las enanas orbitantes serán absorbidas o expulsadas.
6.5 Destino cósmico a gran escala
El futuro del universo depende de los parámetros
cosmológicos Ωm y ΩΛ.
Las observaciones actuales del fondo cósmico de microondas y las supernovas Ia
indican un universo plano y dominado por
energía oscura (ΩΛ≈0.7). En ese escenario, la expansión
continuará acelerándose indefinidamente, provocando aislamiento gravitacional de los cúmulos donde cada cúmulo quedará
separado por horizontes causales. Además habrá un oscurecimiento progresivo del cielo pues la luz de las galaxias
lejanas dejará de llegarnos y ocurrirá entonces la muerte térmica cósmica, cuando toda la materia visible se
transforme en objetos degenerados y la radiación de fondo alcance el equilibrio
térmico.
6.6 Ecuación de energía crítica y densidad
La densidad crítica que separa un universo en
expansión eterna de uno colapsante es:
donde H0 es la constante de Hubble. Entonces, definiendo Ω=ρ/ρc, se distinguen tres posibles situaciones:
- Ω<1, que produce un universo
abierto en expansión eterna.
- Ω=1, universo plano en
expansión que tiende a cero asintóticamente.
- Ω>1, un universo cerrado y
una posible recaptura
gravitacional.
El caso
observado hoy es Ω≈1, con energía oscura dominante.
6.7 Reflexión final
A medida que el tiempo cósmico avanza, las galaxias
dejan de ser entidades activas y se integran en un paisaje cada vez más
estático.
La historia galáctica culmina en una etapa donde el espacio mismo, no las
estrellas, dicta su destino. Así, el universo se expande más rápido que su
capacidad para formar nuevas estructuras y la red cósmica, congelada en el
espacio-tiempo, se convierte en el registro
fósil de la dinámica gravitacional universal.
Figura 6.1 — Red cósmica: cúmulos, filamentos y vacíos. Representación sintética de la estructura a gran escala del universo, basada en la distribución filamentaria de la materia predicha por el modelo ΛCDM. Los puntos claros simbolizan galaxias y cúmulos galácticos; su concentración define los nodos de la red. Las regiones alargadas de densidad intermedia corresponden a filamentos conectores, mientras las áreas oscuras representan los vacíos cósmicos. A medida que el universo se expande, la materia se concentra gravitacionalmente en esta red, que conserva la huella de las fluctuaciones primordiales detectadas en el fondo cósmico de microondas.
Recuadro: Energía oscura y
aislamiento cósmico
En el modelo cosmológico actual, la energía oscura
domina la dinámica del universo y provoca una aceleración de la expansión. Con el paso de los miles de millones
de años, los filamentos de la red cósmica permanecerán gravitacionalmente
ligados, pero se aislarán entre sí.
Las galaxias dentro de cada cúmulo seguirán orbitando bajo su propia gravedad,
mientras el espacio entre cúmulos crecerá exponencialmente. Eventualmente, la
luz de los cúmulos más lejanos quedará desplazada fuera del rango visible y
el universo observable se reducirá al cúmulo local, mientras el resto del
cosmos se volverá inaccesible. En esa era lejana, la red cósmica -que hoy nos
permite reconstruir la historia de la materia- será sólo un recuerdo congelado
en la geometría del espacio-tiempo.
Nota final
La evolución galáctica, desde las fluctuaciones
primordiales hasta la red cósmica, revela que el universo no crece de forma caótica, sino
siguiendo leyes simples que amplifican pequeñas diferencias iniciales. La
gravedad, actuando sobre esas irregularidades, teje el patrón cósmico que
observamos hoy, una telaraña de materia, luz y vacío que se expande y se enfría
lentamente hacia el silencio térmico final.




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