4 Después del encendido... la evolución
4 – EVOLUCIÓN Y MADUREZ DE LA GALAXIA
4.1. De la infancia a la madurez galáctica
Una vez encendidas las primeras generaciones de
estrellas, la galaxia deja de ser un sistema en puro colapso y pasa a una fase
de equilibrio dinámico y energético.
El gas, el polvo, las estrellas y el halo de materia oscura comienzan a
interactuar mutuamente, determinando la estructura y evolución a largo plazo. En
esta etapa, el sistema se asemeja más a un organismo que regula su propio
metabolismo, en el que la formación de estrellas, la pérdida de gas y el
intercambio de momento angular se auto-regulan, estableciendo un equilibrio
entre gravedad, rotación y energía
interna.
4.2. Curvas de rotación: el indicio de la materia
oscura
Uno de los rasgos más notables de las galaxias maduras
es su curva de rotación, es
decir, la velocidad orbital de las estrellas y el gas en función de la
distancia al centro. Si toda la masa visible estuviera concentrada en el disco
y el bulbo, la velocidad de rotación debería disminuir con la distancia,
siguiendo una ley de tipo kepleriano:
v(r) = (
G·M(<r) / r )1/2
Para una
masa total M concentrada en el centro, eso daría:
v(r) ∝ r-1/2
Sin embargo, las observaciones muestran que las curvas
de rotación son planas, la
velocidad se mantiene casi constante incluso muy lejos del disco visible. Esto
implica que la masa contenida dentro del radio r sigue creciendo con r, aún cuando la luminosidad superficial ya
cayó casi a cero.
La primera interpretación coherente que se hizo de este fenómeno fue la
existencia de un halo de materia oscura
que domina la masa total del sistema. Podemos representarlo conceptualmente así,
en el bulbo central la velocidad crece aproximadamente lineal con r (este es el
régimen en el interior de un sólido). En el disco alcanza un máximo y luego se
mantiene casi constante. Más allá del disco la luminosidad cae, pero la
velocidad no, esto es lo que se entiende como evidencia del halo. En forma simple, si v(r) ≈
constante, entonces
M(<r) ≈ (v² / G) · r
Entonces la masa aumenta proporcionalmente al radio,
lo que requiere una densidad promedio ρ(r) ∝ 1/r², coincidente con los perfiles
tipo NFW descritos en el capítulo 2.
4.3. Equilibrio virial global
El estado de equilibrio dinámico de una galaxia puede
aproximarse por el teorema del virial,
ya introducido en el contexto de los halos oscuros:
2·Ecinética
+ Epotencial = 0
Donde Ecinética representa la energía de
rotación y dispersión estelar y Epotencial es la energía
gravitatoria (negativa). Este equilibrio implica que la galaxia, en conjunto,
ha alcanzado una configuración estable, pues
no colapsa ni se dispersa globalmente, aunque localmente ocurran variaciones
(formación estelar, supernovas, colisiones de nubes, etc.).
A partir del virial se puede estimar la masa total del
sistema a partir de la velocidad típica de sus componentes,
Mtotal
≈ (R · v²) / G
donde R es el radio característico y v la velocidad
promedio de rotación.
Este método, conocido como masa
dinámica, confirma que la masa total es muy superior a la masa visible.
De aquí se deduce la proporción entre masa visible (bariónica) y masa de
materia oscura.
4.4. Retroalimentación a gran escala
Durante su madurez, la galaxia mantiene un ciclo de
materia y energía que regula su evolución interna:
1. Formación
estelar, el gas frío
del disco forma nuevas estrellas.
2. Retroalimentación, las estrellas masivas liberan
energía, calentando el gas y expulsando parte hacia el halo.
3. Enfriamiento
y retorno, el gas
caliente del halo se enfría y vuelve a caer, alimentando otra vez el disco.
Este ciclo, conocido como “fountain galáctica” o fuente galáctica, mantiene la tasa de formación estelar dentro
de un rango estable.
Si la retroalimentación es débil, el gas se consume rápidamente y la galaxia se
“apaga”; si es excesiva, el gas es expulsado y la galaxia queda estéril.
El equilibrio entre estos efectos determina el ritmo
de vida de cada tipo galáctico. Así, en las galaxias espirales el régimen de
autorregulación es moderado, en las galaxias elípticas, el colapso es rápido y
seguido de agotamiento del gas, en las galaxias enanas, estas son más sensibles
a la retroalimentación y a la pérdida de masa.
4.5. Interacciones y evolución morfológica
Las galaxias no evolucionan aisladas. El universo está
lleno de grupos y cúmulos donde la interacción gravitatoria es intensa.
Los encuentros y fusiones entre galaxias son uno de los principales motores de
evolución morfológica. Algunas consecuencias típicas de esto son:
·
Perturbaciones de marea que generan brazos espirales, colas y puentes de materia.
·
Fusiones menores que engrosan el disco y aumentan el bulbo central.
·
Fusiones mayores que destruyen la estructura en disco y originan galaxias elípticas.
Durante estos eventos, se disparan brotes de formación estelar (starbursts),
ya que el gas comprimido por las mareas alcanza densidades muy altas. Estas
interacciones explican la diversidad morfológica observada en el universo
actual y su evolución con el tiempo cósmico.
4.6. Enriquecimiento químico y
reciclaje
Cada generación estelar modifica la composición del
gas interestelar. Las estrellas masivas mueren como supernovas, inyectando
elementos pesados en el medio. El gas enriquecido se mezcla con el remanente
frío del disco y da origen a nuevas estrellas con metalicidad creciente. Podemos
expresar el cambio en la fracción de metales Z(t) mediante una ecuación de
balance simple:
dZ/dt ≈ y · (1 − R) · ψ(t) / Mgas
donde
y = rendimiento medio de metales por generación estelar,
R = fracción de masa reciclada por supernovas,
ψ(t) = tasa de formación estelar,
Mgas = masa total de gas disponible.
El resultado global es una evolución química secular, que se repite en cada ciclo en la que el gas se empobrece, las
estrellas se enriquecen, y la metalicidad promedio aumenta con el tiempo.
4.7. El papel estabilizador de la materia oscura
El halo de materia oscura no sólo aporta masa, también
es el esqueleto dinámico que
estabiliza la galaxia. Al extenderse mucho más allá del disco visible, actúa
como un “ancla” gravitatoria que impide que las perturbaciones locales
destruyan la estructura global. Simulaciones numéricas muestran que, sin el
soporte del halo, las galaxias espirales serían mucho más inestables frente a
la formación de barras o al desprendimiento de brazos. El halo oscuro absorbe
parte del momento angular transferido por el disco y suaviza las oscilaciones
globales.
Por eso, en el modelo ΛCDM, el halo de materia oscura
es considerado indispensable
para la estabilidad de las galaxias a largo plazo.
4.8. Resumen del Capítulo 4
1. Tras el encendido estelar, la
galaxia alcanza un estado de equilibrio
virial.
2. Las curvas de rotación planas evidencian la presencia de un halo de
materia oscura.
3. La retroalimentación energética regula el ciclo del gas y la
formación de nuevas estrellas.
4. Las interacciones gravitatorias con otras galaxias moldean su
morfología.
5. El enriquecimiento químico y el halo oscuro determinan su estabilidad y evolución a largo plazo.
En este punto, la galaxia ya puede considerarse un
sistema maduro luminoso, estructurado y estable. A partir de aquí comienza la
fase de interacciones, fusiones y evolución secular que definirá su destino
final.
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